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Este antiguo puerto de La Orotava obtuvo la categoría de municipio a principios del siglo XVIII, siendo hoy en día el más pequeño de la Isla, con 8,73 Km2 de superficie, y 8,2 Km. de litoral. Su economía estaba basada en la agricultura, principalmente el plátano y la pesca, hasta la llegada del turismo a mediados de este siglo. Aunque el turismo ya existía a finales del siglo XIX, para el cual se construyó el Gran Hotel Taoro en 1890, y al que siguieron el Hotel Marquesa, que ya había sido construído con otros fines en 1712, el Monopol, etc...., esta tendencia se paraliza debido a la I Guerra Mundial, al Crack del 29, la Guerra Civil y la II Guerra Mundial, surgiendo nuevamente durante los años 60, gracias también a la construcción de la autopista que se inicia en 1947, y que une el Aeropuerto del Norte con la el Puerto de la Cruz. Al destruirse el puerto de Garachico en 1706, el de Santa Cruz y el del Puerto de la Cruz cobran importancia, comunicando las Islas con el extranjero, dedicándose éste último a la exportación de productos agrícolas del Valle de La Orotava. La belleza de su costa y su clima son su principal atractivo, poseyendo el Puerto de la Cruz unas buenas instalaciones hoteleras, una continua mejora de los servicios y una amplia oferta de ocio, tanto diurno como nocturno. Todo ello complementado con exquisiteces gastronómicas tanto isleñas como nacionales e internacionales. La necesidad de ofrecer al visitante un lugar de baño óptimo, hace que se construya el complejo municipal costa Martiánez, al que se une el Lago de Martiánez, obra del artista César Manrique. Sus instalaciones albergan 27.000 m2 de agua salada, integradas en el paisaje, con esculturas, fuentes, y una cuidada vegetación. Otra de las obras concebidas por César Manrique es Playa Jardín, ubicada entre el Castillo de S. Felipe y el barrio costero de Punta Brava. Sus 17.000 m2 de terrazas y vegetación, paseo con pérgolas, bancos, estanques, cascadas, solarios, obras escultóricas y areas de servicio, aseguran al visitante el máximo disfrute del sol y el mar. Este pequeño municipio ofrece otra otra gran atracción: el Loro Parque, zoológico ubicado en un jardín tropical, de 120.000 m2 de superficie, en el que se puede contemplar la mayor colección de loros y papagayos del mundo, a la vez que un fantástico delfinario, lobos marinos, gorilas, murciélagos, tiburones, pingüinos, y un sinfín de otras especies, tanto animales como vegetales, que le dejarán un recuerdo memorable. Pero si desea disfrutar de una inmejorable vista panorámica de la ciudad, ha de ir al Parque Taoro. Enclavado en un promontorio, con casi 100.000 m2. de superficie, cuenta con jardines, paseos, miradores, fuentes iluminadas, cascadas, kiosco con bar, y terrazas. En este parque también se asienta el hotel Taoro, hoy día sede del Casino Taoro, y del que, con un poco de suerte, saldrá con algo más que un buen recuerdo. Si en cambio desea disfrutar de un entorno floral y vegetal, ha de desplazarse hasta el Jardín Botánico, creado en 1788 bajo el mandato de Carlos III. Alberga interesantísimas muestras de flora autóctona y mundial, disponiendo de una biblioteca especializada en flora canaria y tropical, y de un amplio herbario. Para complementar esta oferta de servicios nos queda añadir que el Puerto de la Cruz posee más de 900 establecimientos comerciales con excelentes ofertas de compra, debido en parte al especial régimen fiscal del que gozan las Islas Canarias.
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